miércoles, 30 de abril de 2014

JAZZTHERAPY 6: FELIZ DÍA INTERNACIONAL DEL JAZZ

Por todos es sabido que la música es capaz de transportarnos a un estado de ánimo, a una emoción. La música es capaz de hacernos mover los pies y bailar de alegría, otras ponernos melancólicos o románticos, y otras nos hace llorar de tristeza. En esta "botica"descubrimos un día que en el cielo de los soñadores, entre nube y nube, no hay un angelito con su arpa amenizando a los presentes. Sabemos que la música que suena de fondo proviene de un saxofón, un contrabajo o un piano. Desde "JAZZTHERAPY" siempre predicamos la toma de conciencia de las emociones para cambiarlas cuando no nos interese. Es la inteligencia emocional. Y en "Una botica en las nubes" nos emocionamos con el jazz.


Daniel Franco: Moonlight SerenadeHoy,
Hoy, 30 de abril es el Día Internacional del Jazz, y desde aquí queremos celebrarlo escuchando jazz. Seguro que en su ciudad hay alguna actividad programada para esta tarde noche. Vayan, y fluyan. Nuestro homenaje es para el "rag time", dónde empezó todo, y a Jerry Roll Morton.



PD: La obra pictórica es de mi gran amigo Daniel Franco. Si bueno es pintando, mejor es cómo persona. Tienen que conocerlo. El próximo 16 de mayo, en Ayamonte, en el patio de la Casa Cuna, expondrá su colección basada en el jazz "Rhapsody in blue". Aquí una muestra.

Daniel Franco: Rhapsody in blue


domingo, 27 de abril de 2014

LADRONES DE TIEMPO

¡ATENCIÓN, ATENCIÓN!

Aviso policial. Peligrosa banda de "ladrones de tiempo" anda circulando por los alrededores de la ciudad.


De apariencias muy distintas, actúan sigilosamente, entran en las vidas de los conciudadanos, se aproximan a ellos y les desvalijan todo el valioso tiempo que poseen. La "víctima tipo" es aquella que se queja a menudo de no tener tiempo para nada. Su radio de acción va desde el trabajo hasta la propia vida cotidiana.

Los más comunes tienen imagen humana. Son fáciles de reconocer porque se acercan en forma de visitas inesperadas e interrupciones telefónicas. Con el propósito de preguntarnos algo aparentemente importante (luego no lo es tanto), detienen lo que estamos haciendo y no desaparecen de nuestro lado hasta mucho tiempo después. Luego tenemos que volver a empezar lo que estábamos realizando.

Otros ladrones de tiempo adoptan formas inespecíficas. Vestidos de negro y con antifaz, aparecen la falta de planificación y la "no definición" de objetivos. El desorden y el aplazamiento ineficaz de tareas también roban al cronómetro esas horas vitales. También trabaja de caco la falta de control en la toma de decisiones.

Pero los más peligrosos son aquellos que se mimetizan con el propio incauto, influyendo en su comportamiento, convirtiendo también en ladrón al pobre apurado. Son el estrés, la fatiga, el cansancio físico y psicológico. También determinado tipo de conductas como el no saber decir "no", los problemas en delegar y pedir ayuda cuando realmente es necesaria y el perfeccionamiento excesivo.


La policía recomienda activar las alarmas, no quejarse por no tener tiempo y tomar las siguientes medidas de protección para optimizarlo mejor:

-   Adoptar técnicas de gestión eficaz del tiempo (identifica la pérdida de tiempo, los problemas relacionados con ella y cómo solucionarlos).

-   Formular objetivos y establecer prioridades (importantes, urgentes, poco importantes, poco urgentes).

-   Planificar a corto, medio y largo plazo.

-   Controlar las interrupciones y aprender a "decir no".

-   Delegar tareas o pedir ayuda cuando sea necesario.

-   Tener una vida saludable (haz deporte, aliméntate sano y descansa lo necesario).

-   Utilizar recursos tales como agendas, ordenadores, teléfonos para programar las tareas (aunque cuidado, porque su uso inadecuado puede dar lugar a un nuevo ladrón de tiempo).


No pongas más esa excusa de "no tengo tiempo". Es tu deber ciudadano que desaparezcan los ladrones de tu vida. Activa tus alarmas. Mientras, te esperamos aquí, en las nubes.





domingo, 13 de abril de 2014

JAZZTHERAPHY 5: ESTADOS DE FLUJO

Al principio las abuelas se pasaban las tardes enteras entre agujas del ocho y madejas de lana. Disfrutaban preparándonos una "bufandita" para el frío o unos patucos de hilo para el nieto que acababa de nacer. Rosa, si era niña; "azulitos", si era niño. Era mucho antes de que se inventaran las telenovelas.

Luego, nuestros padres descubrieron que con el TP, esa  minúscula revista en la que te avanzaban la programación de toda la semana, venían unos pasatiempos. Sopas de letras, crucigramas en blanco, dameros y, mis favoritos, los jeroglíficos. Cuanto más difíciles eran, más orgullosos estábamos de resolverlos.

Hoy en día tengo un amigo al que le siguen encantando los sudokus, ese juego matemático que no falta en ningún periódico y en el que hay que colocar dígitos por todos lados. Se prepara minuciosamente. Se sienta, se sirve una copa de vino, se pone música de fondo y se puede pasar toda la tarde de un domingo ensimismado entre esos cuadraditos con números. Lo que empezó como una pequeña curiosidad sin más, se ha convertido en un acto de evasión y disfrute.

Todos ellos tenían algo en común. Cuando les preguntaban por qué lo hacían, te respondían lo mismo. "Yo soy feliz así".


Punto macramé, pasatiempos y sudokus. Montar puzles, tocar un instrumento, practicar deporte o hacer manualidades. Son actividades cotidianas que nos producen gran satisfacción y gozo. Según el catedrático en neurociencias Mihaly Csikszentmihalyi, uno de los padres de la psicología positivista, todos ellos están realizando una experiencia óptima y entrando en un "estado de flujo", algo que podría interpretarse como la felicidad.

El estado de flujo es la capacidad de concentrar toda la energía psíquica y la atención en una actividad que hemos elegido nosotros mismos y que nos produce disfrute y placer. Son esos momentos en los que una persona está tan absorta en lo que hace que se olvida de repente de sí misma y de todo lo que acontece a su alrededor. Está en un estado de felicidad y creatividad, y siente una sensación de profunda alegría.

Una experiencia óptima necesita de cierto grado de complejidad, que centremos nuestra atención en lo que hacemos, y que pongamos toda nuestra experiencia y habilidad en el desarrollo de la actividad. Para lograrla, tenemos que mantener ordenada nuestra conciencia y controlarla en todo momento. Seguro que hay una actividad que te encanta y te apasiona, en la que pareces flotar. Aquella en la que te olvidas del mundo. Extrapólala a tu vida en general. Lleva tu estado de flujo al trabajo, no solo a tu tiempo libre. Mantén unos objetivos claros, gestiónalos adecuadamente y recibe un feedback positivo. Son las claves para flotar, para fluir.

Fluye. Yo te espero en las nubes. Fluida semana.

Y para que consigas un momento "flow" te propongo que acompañes aquello de lo que estás disfrutando con un poco de jazz. Pat Metheny es un guitarrista estadounidense considerado uno de los grandes. Con innumerables premios, entre ellos veinte Grammys, ha colaborado con gente como A. C. Jobim, John Scotfield, Milton Nascimiento, Enrique Morente o Brad Meldhau.
En España se ha dado a conocer algo más recientemente por recibir el Goya a la mejor música original por la película de David Trueba Vivir es fácil con los ojos cerrados.


 
Pat Metheny: "One quiet night"