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domingo, 19 de octubre de 2014

JAZZTHERAPHY 7: BÉSAME MUCHO

Es innegable que, cuando uno va al cine, se sienta en la butaca a ver una película y en ella se cuece directa o indirectamente una historia de amor, estamos deseando que llegue el desenlace del beso. No hay historia si no hay beso. Los anales del cine están repletos de esos besos eternos. Aquel primer y dulce beso de Maucalay Culkin en Mi chica, el apasionado y esperado de Bogarth y Bergman en Casablanca, el tórrido entre Burt Lancaster y Déborah Kerr en De aquí a la eternidad, tirados semidesnudos en la arena de aquella paradisíaca playa, el mágico entre la prostituta Roberts y el magnate Gere de Pretty Woman, o aquel imposible y boca abajo entre Spiderman y su amiga bajo la incesante lluvia. ¿Quién no ha vivido uno de esos besos de película?


Pero ¿por qué besamos y por qué nos seduce tanto un beso?

Evolutivamente parece provenir de la costumbre de los primates de alimentar a sus crías con la boca y de consolarlas así cuando no había alimento. En la actualidad es una manera de demostrar nuestro afecto.

Tras este gesto cotidiano, se extiende toda una red fisiológica, química y neuronal. Con un beso de tres minutos se ponen en marcha alrededor de treinta músculos faciales, diecisiete de ellos relacionados con la lengua, se intercambian gran cantidad de sustancias, gérmenes y bacterias, y se gasta una media de quince calorías. Pero lo más increíble del beso es que crea adicción. El cerebro es adicto a la oxitocina, la hormona liberada cuando nos besamos, que es la misma que influye en el enamoramiento, el orgasmo, el parto y el amamantamiento. Está asociada a la ternura, al placer y a la afectividad, y crea vínculos a medio y largo plazo. También sube la dopamina, aumentando el deseo, y la serotonina, potenciando la obsesión. Una droga, vamos. Y cuidado, porque si el beso va mal, se libera cortisol, la hormona del estrés, que puede hacer acabar con la relación a las primeras de cambio, en un proceso casi darwiniano de selección natural.


Además, cuando besamos, cerramos los ojos y unimos nuestros labios con los de nuestra pareja con un abrazo apasionado, nuestras pulsaciones suben de sesenta a ciento treinta, se libera adrenalina, nuestro colesterol baja y se refuerza nuestro sistema inmunitario. Las madres que besan mucho a sus hijos aumentan sus defensas y les protegen de enfermedades.

Empezar el día con un beso nos aporta más energía vital y nos predispone a una actitud más positiva. El beso tiene un poder terapéutico y psicológico, y es una demostración de afecto, amistad y cariño. Es decir, el beso nos hace vivir mejor y más. Según el investigador alemán Arthur Szabo de la Universidad de Ontario, sostiene que las parejas que se despiden con un sentido beso antes de ir al trabajo son más felices y ganan cinco años en su esperanza de vida.

Desde la sección Jazztheraphy de "Una botica en las nubes" te animamos a besar más y mejor, y para ello, te proponemos una versión jazz del clásico "Bésame mucho", a cargo de los españoles Joan Chamorro y la jovencísima Andrea Motis.

Besa, besa mucho.  Disfrutad y sed felices. Te esperamos aquí, en las nubes.

https://www.youtube.com/watch?v=k7FI2pW5hGk

"Feeling good" de Joan Chamorro y Andrea Motis



miércoles, 30 de abril de 2014

JAZZTHERAPY 6: FELIZ DÍA INTERNACIONAL DEL JAZZ

Por todos es sabido que la música es capaz de transportarnos a un estado de ánimo, a una emoción. La música es capaz de hacernos mover los pies y bailar de alegría, otras ponernos melancólicos o románticos, y otras nos hace llorar de tristeza. En esta "botica"descubrimos un día que en el cielo de los soñadores, entre nube y nube, no hay un angelito con su arpa amenizando a los presentes. Sabemos que la música que suena de fondo proviene de un saxofón, un contrabajo o un piano. Desde "JAZZTHERAPY" siempre predicamos la toma de conciencia de las emociones para cambiarlas cuando no nos interese. Es la inteligencia emocional. Y en "Una botica en las nubes" nos emocionamos con el jazz.


Daniel Franco: Moonlight SerenadeHoy,
Hoy, 30 de abril es el Día Internacional del Jazz, y desde aquí queremos celebrarlo escuchando jazz. Seguro que en su ciudad hay alguna actividad programada para esta tarde noche. Vayan, y fluyan. Nuestro homenaje es para el "rag time", dónde empezó todo, y a Jerry Roll Morton.



PD: La obra pictórica es de mi gran amigo Daniel Franco. Si bueno es pintando, mejor es cómo persona. Tienen que conocerlo. El próximo 16 de mayo, en Ayamonte, en el patio de la Casa Cuna, expondrá su colección basada en el jazz "Rhapsody in blue". Aquí una muestra.

Daniel Franco: Rhapsody in blue


domingo, 13 de abril de 2014

JAZZTHERAPHY 5: ESTADOS DE FLUJO

Al principio las abuelas se pasaban las tardes enteras entre agujas del ocho y madejas de lana. Disfrutaban preparándonos una "bufandita" para el frío o unos patucos de hilo para el nieto que acababa de nacer. Rosa, si era niña; "azulitos", si era niño. Era mucho antes de que se inventaran las telenovelas.

Luego, nuestros padres descubrieron que con el TP, esa  minúscula revista en la que te avanzaban la programación de toda la semana, venían unos pasatiempos. Sopas de letras, crucigramas en blanco, dameros y, mis favoritos, los jeroglíficos. Cuanto más difíciles eran, más orgullosos estábamos de resolverlos.

Hoy en día tengo un amigo al que le siguen encantando los sudokus, ese juego matemático que no falta en ningún periódico y en el que hay que colocar dígitos por todos lados. Se prepara minuciosamente. Se sienta, se sirve una copa de vino, se pone música de fondo y se puede pasar toda la tarde de un domingo ensimismado entre esos cuadraditos con números. Lo que empezó como una pequeña curiosidad sin más, se ha convertido en un acto de evasión y disfrute.

Todos ellos tenían algo en común. Cuando les preguntaban por qué lo hacían, te respondían lo mismo. "Yo soy feliz así".


Punto macramé, pasatiempos y sudokus. Montar puzles, tocar un instrumento, practicar deporte o hacer manualidades. Son actividades cotidianas que nos producen gran satisfacción y gozo. Según el catedrático en neurociencias Mihaly Csikszentmihalyi, uno de los padres de la psicología positivista, todos ellos están realizando una experiencia óptima y entrando en un "estado de flujo", algo que podría interpretarse como la felicidad.

El estado de flujo es la capacidad de concentrar toda la energía psíquica y la atención en una actividad que hemos elegido nosotros mismos y que nos produce disfrute y placer. Son esos momentos en los que una persona está tan absorta en lo que hace que se olvida de repente de sí misma y de todo lo que acontece a su alrededor. Está en un estado de felicidad y creatividad, y siente una sensación de profunda alegría.

Una experiencia óptima necesita de cierto grado de complejidad, que centremos nuestra atención en lo que hacemos, y que pongamos toda nuestra experiencia y habilidad en el desarrollo de la actividad. Para lograrla, tenemos que mantener ordenada nuestra conciencia y controlarla en todo momento. Seguro que hay una actividad que te encanta y te apasiona, en la que pareces flotar. Aquella en la que te olvidas del mundo. Extrapólala a tu vida en general. Lleva tu estado de flujo al trabajo, no solo a tu tiempo libre. Mantén unos objetivos claros, gestiónalos adecuadamente y recibe un feedback positivo. Son las claves para flotar, para fluir.

Fluye. Yo te espero en las nubes. Fluida semana.

Y para que consigas un momento "flow" te propongo que acompañes aquello de lo que estás disfrutando con un poco de jazz. Pat Metheny es un guitarrista estadounidense considerado uno de los grandes. Con innumerables premios, entre ellos veinte Grammys, ha colaborado con gente como A. C. Jobim, John Scotfield, Milton Nascimiento, Enrique Morente o Brad Meldhau.
En España se ha dado a conocer algo más recientemente por recibir el Goya a la mejor música original por la película de David Trueba Vivir es fácil con los ojos cerrados.


 
Pat Metheny: "One quiet night"



domingo, 9 de marzo de 2014

JAZZTHERAPY 4: CINCO HABILIDADES EMOCIONALES. ¿LISTO TONTO O TONTO LISTO?

Ataulfo, Sigerico, Walia, Teodoredo, Turismundo, Teodorico… Leovigildo, Recaredo I, Liuva II... Égica, Witiza y Rodrigo.

Sí, la famosa lista de los reyes godos. El tópico de la educación en España que hacía referencia a la prueba memorística en la que había que recordar los treinta y tres reyes del periodo visigodo en España. Luego estaban los ríos de la península: Miño, Ebro, Duero, Tajo, Júcar, Guadiana, Segura y Guadalquivir, y el resto de afluentes con sus subafluentes. Podrían ser, irónicamente, algunos de los test que se hacían para hallar el cociente intelectual (CI) de un individuo en la escuela. Ese numerito habría de acompañarte el resto de tu vida. Si era bajo, tenías que dedicarte a ir a la mina o al campo, y, si era alto, eras un superdotado. Solo faltaba que te pusieran una “S” en el pecho, una capa y te sacaran en volandas por el colegio. Eras un bicho raro, hablando en plata. Años más tarde, se demostraba que muchos alumnos superdotados y afortunados en la genética del CI, eran incapaces de adaptarse a la vida; mientras que algunos “mineros” obtenían unas cotas de felicidad por encima de la media. El mundo al revés. El listo tonto y el tonto listo.

La respuesta está en que la inteligencia académica no podía, ni puede, explicar la vida emocional, y un resultado escolar excelente no asegura un triunfo en la vida cotidiana, tan pasional e impulsiva. En el mejor de los casos, el CI parece aportar solo un 20% de los factores determinantes del éxito, mientras que el 80% restante depende de otros factores. Fue entonces cuando surgió el término de INTELIGENCIA EMOCIONAL. 

Históricamente, los términos "emoción" e "inteligencia" han sido términos totalmente contradictorios, pero ¿pueden las emociones ser inteligentes? Autores como Daniel Goleman en La Inteligencia Emocional, uno de los padres de la materia, hablan de HABILIDADES EMOCIONALES para afrontar sabiamente las relaciones humanas, así como para comprender nuestras propias capacidades para reconocer nuestros sentimientos. Estas habilidades son:

Ilustración: Olga Diaz Prieto

1.   AUTOCONOCIMIENTO. La capacidad de reconocer un sentimiento en el mismo momento en el que aparece es la piedra angular de la inteligencia emocional, que resulta vital para la comprensión de uno mismo. Las personas que identifican sus emociones, las admiten y las controlan suelen ser dueñas de sus propias vidas y no están sometidas a ellas.

2.   AUTOCONTROL. La conciencia de uno mismo es una habilidad básica que permite controlar nuestros sentimientos y adecuarlos al momento. Tranquilizarse, dominar la ansiedad, la tristeza y la irritabilidad permiten recuperarse antes de los reveses normales de la vida a los que poseen autocontrol que a aquellos que carecen de esta habilidad.

3.  AUTOMOTIVACIÓN. El control de la vida emocional y su subordinación a la consecución de un objetivo resulta primordial para incitar y mantener la atención, la motivación y la creatividad. La capacidad de una persona para permanecer en estado de flujo (el proceso por el que alguien está absorto en una actividad que le produce gran satisfacción, perdiendo incluso la noción del tiempo y de cualquier estímulo externo) provoca más productividad y eficacia para cualquier objetivo o empresa en el que se embarque. La perseverancia y la confianza en sí mismo son otras de las cualidades a tener en cuenta para llegar a nuestros objetivos.

4.   EMPATÍA. La capacidad de reconocer las emociones ajenas es fundamental para sintonizar con el entorno en el que nos movemos, bien sea de forma personal o laboral. Las personas empáticas ven de lejos lo que necesitan o quieren los demás, pudiendo ayudarlos o sacar provecho de ellos. Es fundamental en profesiones como las sanitarias, docencia, ventas o dirección de empresas.

5. CONTROL DE LAS RELACIONES. El arte de relacionarse se basa en la capacidad de entender las emociones ajenas, por tanto está muy relacionado con la empatía. Esto nos hará competentes o incompetentes sociales y nos hará populares, líderes o todo lo contrario. Quienes sobresalen en este apartado suelen ser auténticas estrellas y suelen tener éxito en todas aquellas actividades vinculadas a las relaciones interpersonales.

Pero tranquilo, no es necesario controlar al máximo todas estas habilidades. Solemos tener lagunas en una u otra y pueden remediarse mediante el aprendizaje, el hábito y el esfuerzo. Piénsalo. Yo creo que el esfuerzo será mucho menor que aprenderse la lista de los reyes godos y, hoy en día, la recompensa, mucho mayor.

Sé feliz. Te espero en las nubes.

En esta cuarta entrega de "Jazztheraphy" me gustaría dar cabida al que posiblemente es considerado el mayor saxofonista de todos los tiempos. Charlie Parker fue además el precursor del be-bop junto al trompetista Dizzie Gillespie en la década de los cuarenta, creando un estilo que más tarde copiaría el resto de músicos contemporáneos. Vivió a caballo entre Nueva York y Los Ángeles, y su peligrosa relación con el mundo de las drogas (estaba convencido de que aumentaban su calidad musical) lo hizo perecer muy joven. Que lo disfruten.








domingo, 12 de enero de 2014

JAZZTHERAPY 3: DIEZ REGLAS PARA SER FELIZ

El mundo está lleno de estímulos. Olores por aquí, colores por allá, sabores en la mesa, ruidos por todos lados. Un caos para nuestra mente. Afortunadamente, nuestro organismo está diseñado para prestar atención solo a lo que nos interesa. Si no fuera así, si todo lo que llega a nuestro cerebro en forma de estímulo tuviéramos que traducirlo, no tendríamos suficientes conexiones neuronales para ello. De esta manera, nos encargamos de discriminar aquello que nos es útil, de forma consciente o inconsciente. Puestos a elegir conscientemente, yo desecharía aquellos estímulos que me proporcionan emociones negativas (ansiedad, tristeza, ira, enfado…), y me quedaría con los que me otorgan un estado de bienestar, con los que me ofrecen emociones positivas.

Aquí va una lista con diez maneras de fomentar esas emociones positivas, que nos ayuden a sentir la felicidad más cerca. Son las diez reglas para ser feliz.



1. SÉ CURIOSO. Sentimos atracción por la novedad y esto nos ayuda a relacionarnos con nuestro entorno. Es un tratamiento más eficaz que el prozac frente a la depresión y la ansiedad, y aunque a veces exige esfuerzo, claramente nos ayuda a crecer como personas.

2. HAZTE CREATIVO. Debemos ser capaces de plasmar nuestras ideas y sentimientos de la forma más creativa posible. Durante ese proceso, la mente se relaja y disfruta. Una persona creativa tenderá a encontrar soluciones novedosas a sus problemas. Buenas noticias, la creatividad se trabaja. Empieza ya.

3. EL DINERO NO DA LA FELICIDAD. Una visión consumista de la felicidad estará siempre insatisfecha. Necesitarás cada vez más dinero para obtener el mismo nivel de felicidad. Arranca esos mitos erróneos de tu subconsciente.

4. PIENSA EN POSITIVO. Busca la parte más positiva de cada situación o de cada persona. El optimismo repercute en la autoestima, en la confianza en las capacidades personales individuales y colectivas, y en general en las posibilidades de éxito como persona.

5. RÍETE Y TEN SENTIDO DEL HUMOR. Ambos nos permiten liberar tensiones, permiten relajarnos y olvidarnos momentáneamente de los problemas. La risa aumenta el sistema inmunológico, libera endorfinas, la hormona de la felicidad; libera serotonina, dopamina y adrenalina, las hormonas antidepresivas. Es un estímulo, por tanto, eficaz contra el estrés, la ansiedad y la tristeza. Ríete como un niño, sin complejos.

6. SUEÑA. Actúa y juega como si tus sueños ya se hubieran cumplido. Te acercarán a ellos de forma inevitable y liberarán a tu subconsciente de las limitaciones de la razón. Gracias a ello, te sentirás más creativo y encontrarás el camino para llegar hacia ellos. Súbete a las nubes, sé un soñador.

7. CAMBIA EL ENTORNO. Borra de tu alrededor aquellas cosas que no te aportan nada, te hacen perder el tiempo y te hacen disminuir tus niveles de energía. Detecta a aquellas personas que te consumen, que solo se acercan a ti para volcar su negatividad y hazles ver su conducta. Si continúan igual, no te cortes y cruza de acera cuando los veas. Son vampiros emocionales. Desaprende conductas y creencias que te hacen infeliz, son grandes herramientas de cambio. Ten tolerancia ante la frustración y los reveses, sabiendo que forman parte de la vida.

8. DISFRUTA DEL MOMENTO PRESENTE. La felicidad no es una meta futura, es un camino para llegar a ella. El deseo de tener y probar cosas nuevas hace que nuestra mente esté siempre en el futuro. Sin embargo, otra veces, estamos acordándonos del pasado. Sé consciente de lo que ocurre ahora en tu vida. Hay que evitar proyectarse tanto en el futuro y disfrutar de los cambios positivos que transcurren en el presente, por pequeños que sean. Tómate un té, serénate y disfruta.

9. MÍRATE AL ESPEJO Y GÚSTATE. ¿Qué ves cuando te miras al espejo? ¿Se parece tu ser real a tu ser ideal? Según los expertos en inteligencia emocional, el reto consiste en evitar que estos dos seres se distancien demasiado. Dicho de otro modo, que te conviertas en lo que quieres ser. Hay mucha literatura que te ayudará a cambiar y plasmar tus sueños en tu vida real. Lee.

10. FLUYE. Según el psicólogo Mihalyi Csikszenmihalyi, el concepto de fluir (flow) describe el proceso por el que una persona está absorta en una actividad que le produce gran satisfacción, perdiendo incluso la noción del tiempo y de cualquier estímulo externo. Según este investigador, es difícil ser felices si no tenemos experiencias de este tipo. De esta forma, la felicidad la alcanzamos cuando salimos del "trance flow". Para tener experiencias "flow" se deben cumplir algunas de las siguiente premisas: tener las metas claras, que sean realistas; tener una concentración intensa con un campo de atención limitado; pérdida de autoconciencia; sentido del tiempo distorsionado; mantener el equilibrio entre la habilidad y el reto dentro de la actividad, sin que sea demasiado fácil ni demasiado difícil; controlar personalmente la situación; y que sea intrínsecamente gratificante. Ya sabéis, a fluir.

Estas son solo algunas sugerencias para promocionar las emociones positivas y allanar el camino a la sensación de felicidad que todos deseamos. Ten este decálogo a mano, escríbelo con tu letra y repásalo cada poco tiempo. Como diría Albert Camus: "En lo más profundo del invierno, al fin aprendí que dentro de mí hay un verano invencible".

Sé feliz. Te espero en las nubes.

 Silvia Pérez Cruz y Javier Colina Trío

Para acabar esta tercera entrega de "Jazztheraphy", os propongo una bellísima versión de Silvia Pérez Cruz y Javier Colina Trío de la canción "Ella y yo", un bolero cubano. Lo escuchaba mientras escribía este post y me ha servido para tener una experiencia "flow".  Silvia Peréz Cruz es una joven cantante española que se dio a conocer al participar en la canción de la película Blancanieves de Pablo Berger, ganando el Goya 2013 a la mejor canción original. Javier Colina es un célebre contrabajista del panorama jazzístico español, que junto a Albert Sanz al piano y Marc Miralta a la batería, forman "Javier Colina Trío". En esta versión, les acompaña Perico Sambeat al saxo.
¡Que la disfrutéis!

domingo, 6 de octubre de 2013

JAZZTHERAPHY 2: EL ENFADO

Imaginaos un atasco en plena hora punta en el centro de una gran ciudad. Largas colas, hora de comer, mucha hambre y el estrés de un mal día de trabajo. El semáforo del cruce está en rojo y cambia a verde. Cuando intentamos salir, desde la calle perpendicular se abalanza un coche saltándose su señal. Está a punto de chocar contra nosotros si no llegamos a pisar firmemente el freno. El primer pensamiento reflejo es llamar de todo a su conductor, aunque lo preocupante viene con los siguientes: la sed de venganza y la irritación hacen que nuestro organismo se prepare para la lucha. Nuestras manos aprietan fuertemente el volante, comenzamos a temblar, las gotas de sudor resbalan por nuestra frente, el corazón late con fuerza y tensamos todos los músculos del cuerpo. Si nos concedieran en esos momentos la oportunidad de tener al otro conductor al lado, nuestro cerebro más primitivo nos mandaría estrangularlo. Afortunadamente, el sonido del claxon del coche que nos sigue nos despierta de este estado de rabia. Solo con cierta apertura mental podríamos parar esa escalada de ira. Pensar que iba despistado o que posiblemente fuese una urgencia médica nos ayudaría a aplacar el sentimiento.


El enfado es la más seductora de las emociones negativas, ya que nuestra retro-alimentación negativa nos proporciona argumentos suficientes y convincentes para seguir con él. Además, el enfado resulta energizante y euforizante. Cuantas más vueltas demos a los motivos que nos llevan al enojo, mejores y más justificadas razones encontraremos para seguir enfadados. Los pensamientos obsesivos alimentan nuestra ira. Fisiológicamente, está demostrado que un enfado sobre otro enfado hace que el segundo, aunque esté provocado por una razón casi inexistente, sea de una intensidad mucho mayor que el primero. Y así, cualquier pensamiento que tenga lugar sobre esta escalada de ira  provocará una irritación más intensa que la del principio de la secuencia. En ocasiones, este incremento de rabia podría acaba en un estallido de violencia.

¿Qué podemos hacer ante esta situación?

Primeramente ser conscientes y prestar atención al primer pensamiento que inicia el enfado. Cuanto antes lo hagamos, antes lo cortocircuitaremos. Hay que reencuadrarlo de manera positiva y no darle más importancia de la que tiene. Cuando esto no es posible porque la irritación ya es demasiado intensa, la única opción que nos queda es el enfriamiento. Supone el alejamiento de la causa del enfado, el freno a la escalada de pensamientos hostiles y el intento por distraerse. Las distracciones son un recurso sumamente eficaz para modificar nuestro estado de ánimo y el ejercicio activo, sobre todo, contribuye a dominar el enfado. Otro método puede ser tomar conciencia de los pensamientos irritantes y escribirlos en papel.

Ya sabes, el día que te enfades, acuérdate de esta entrada. Siempre se ha dicho que la música amansa las fieras.



Charles Mingus fue uno de los mayores contrabajistas y pianistas de jazz del siglo XX. Su enrevesado árbol genealógico (sueco y afroamericano por parte de sus abuelos paternos; y chino y británico por parte de los maternos) hicieron de él un empedernido activista contra el racismo. Su primer contacto con la música fue a través de la música de la Iglesia que su madrastra amerindia le hacía oír, pero poco a poco fue descubriendo el jazz de Duke Ellington. Cambió el chelo por el contrabajo cuando un amigo le dijo que el primero era un instrumento de blancos, y fue a partir de entonces cuando empezó a destacar, llegando a trabajar con Charlie Parker y Louis Armstrong, entre otros.

Pero lo que trae a Mingus a esta sección es su carácter. Impulsivo, temperamental y temible; había veces que sus conciertos acababan en discusiones y peleas. Esta energía desbocada le valió el apodo de "The Angry Man of the Jazz". El hombre enfadado. Otro gallo le habría cantado si hubiera sabido algo de inteligencia emocional.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

JAZZTHERAPY 1: OPTIMISMO


Con el diccionario en la mano, podríamos ver que el OPTIMISMO es la tendencia a ver y juzgar las cosas considerando su aspecto más favorable.

Según Daniel Goleman, escritor de Inteligencia Emocional, el optimismo es una cualidad que impide caer en la apatía, la desesperación y la depresión frente a las adversidades. No hay que confundir el optimismo con la ingenuidad o negación de la realidad. Ser optimista no implica negar los problemas que la realidad presenta, sino asumir su existencia y definir estrategias de acción basadas en la esperanza para afrontar la realidad y transformarla.

Un optimista resuelve los contratiempos como nuevas oportunidades, con esperanza en que todo va a ir a mejor. Otros valores asociados, como la pasión, el coraje y la confianza, hacen que el optimista vea los errores como ocasiones para aprender. 

Pero ¿un optimista nace o se hace? Muchos psicólogos aportan que la genética tiene mucho que decir, y que los primeros años de vida son muy importantes, pero también nos dicen que en épocas maduras se puede aprender a ver las cosas de otra manera. Lo que parece evidente es que la forma con la que los padres explican a sus hijos como suceden las cosas es fundamental, aceptando la realidad sin resignación, y haciéndoles responsables de crear sus circunstancias para provocar el cambio.

Como diría Winston Churchill, “el optimista ve la oportunidad en la calamidad, mientras que el pesimista ve la calamidad en la oportunidad”.

Y tú, ¿te vienes del lado de los optimistas?

JAZZTHERAPY

Para inaugurar esta sección, nada mejor que un tema optimista para soñadores, "Dreaming", del contrabajista israelí Avishai Cohen.
Cohen empezó tocando el piano con nueve años y se pasó a la guitarra eléctrica con catorce, pero al enrolarse en el ejército decidió pasarse al que es el instrumento por el que se lo conoce. Pasó varios años en Nueva York depurando su técnica, tiempo durante el cual tocó con artistas de la talla de Chick Corea, Winton Marsalis, Joshua Redman y Paquito D´Rivera entre otros.
Hoy en día es considerado uno de los contrabajistas más consagrados del panorama jazzista internacional.


 Avishai Cohen. "Dreaming"